Vista aérea de una zona deforestada con maquinaria pesada junto a un bosque denso, evidenciando la expansión de la deforestación
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La batalla contra la deforestación en el Amazonas se gana con satélites

El planeta Tierra está lleno de lugares cautivadores. Uno de los más impresionantes es la Amazonía, tanto por extensión como por su importancia en la regulación del ciclo de carbono y el cambio climático. La deforestación en el Amazonas, una región denominada como “los pulmones del planeta”, avanza sin piedad.

Sufre desde hace décadas una degradación continua como consecuencia de la tala ilegal, la minería y la expansión agrícola.

Los esfuerzos de conservación y restauración de esta impresionante selva amazónica, con una biodiversidad única en el mundo, han encontrado en la tecnología un valioso aliado.

Las imágenes de satélite en tiempo real con cobertura mundial permiten a científicos, ONGs y a cualquier interesado, realizar un seguimiento total sobre el lugar, extendiendo esta lucha a todos los ámbitos posibles.

 

El poder del monitoreo satelital en tiempo real

La inmensidad de la selva amazónica, con sus millones de kilómetros cuadrados de vegetación densa y terrenos a menudo inaccesibles, ha sido históricamente el mayor obstáculo para hacer cumplir la normativa en materia medioambiental.

Sin embargo, la tecnología espacial ha transformado radicalmente este escenario.

La gestión con imágenes satelitales permite detectar eventos de deforestación en cuestión de horas desde que se producen, lo que permite a las autoridades actuar antes de que el daño se expanda de forma irreversible.

Así pues, la gran ventaja de esta tecnología no radica únicamente en la observación, sino también en cómo facilita una mayor velocidad de respuesta.

La incorporación de la inteligencia artificial (IA) y el aprendizaje automático (ML) ha multiplicado exponencialmente esta capacidad.

Los algoritmos analizan de forma automatizada cambios sutiles en el dosel forestal que pasarían desapercibidos para el ojo humano, clasificando si la pérdida de vegetación responde a la minería, incendios o la expansión agrícola.

Esta integración garantiza que una protección proactiva, en lugar de meramente reactiva como sucedía antaño.

 

Sistemas clave en acción

Brasil, que alberga aproximadamente el 60% de la Amazonía, lidera el desarrollo de tecnologías de monitoreo a través del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE), que opera varios sistemas críticos.

Durante años, el sistema PRODES ha sido el estándar para calcular las tasas anuales de deforestación mediante el uso de imágenes satelitales de alta resolución.

Sin embargo, es DETER el sistema que genera alertas de deforestación en el Amazonas casi en tiempo real y orienta las operaciones de los cuerpos de seguridad.

En 2025, el INPE lanzó DETER NF, una versión mejorada que emplea imágenes satelitales en tiempo real e IA para vigilar el bioma amazónico completo de forma diaria, incluyendo zonas no forestales y áreas de transición.

Las alertas generadas son públicas y gratuitas, disponibles en la plataforma TerraBrasilis, democratizando el acceso a la información medioambiental y permitiendo que la sociedad civil también actúe como vigilante.

Más allá de las iniciativas gubernamentales, existen plataformas independientes que amplían la cobertura global.

El Proyecto de Monitoreo de la Amazonía Andina (MAAP), que celebró su 10º aniversario en 2025, integra datos de 5 sistemas satelitales distintos para obtener una cobertura completa del bioma.

Una de sus herramientas más relevantes es Amazon Mining Watch, un panel de control basado en IA creado junto a Earth Genome y el Pulitzer Center, que cartografía la deforestación por minería en los 9 países amazónicos.

Por su parte, Global Forest Watch (GFW) ha introducido alertas que clasifican las causas de la pérdida de árboles (agricultura, incendios o minería) en menos de un mes tras su detección.

 

Inteligencia artificial predictiva para anticiparse a la destrucción

El siguiente paso en la evolución tecnológica no es solo ver lo que se ha perdido, sino predecir qué se perderá si no se actúa.

El instituto de investigación brasileño Imazon ha desarrollado modelos de IA que analizan imágenes satelitales en vivo para identificar áreas con alto riesgo de deforestación futura.

A través de mapas digitales donde cada punto representa una probabilidad estadística de tala ilegal, Imazon ha logrado resultados asombrosos.

En 2021, año del lanzamiento de esta herramienta, el modelo señaló 15.000 kilómetros cuadrados de bosque en riesgo, de los cuales el 71% fue posteriormente preservado gracias a intervenciones específicas.

Este enfoque también ha tenido consecuencias legales y económicas profundas.

Las estadísticas de Imazon han servido de base para miles de casos judiciales medioambientales y han sido fundamentales para que el Consejo Monetario Nacional condicione la concesión de créditos agrícolas al cumplimiento de la normativa ecológica.

Al vincular el acceso al capital con evidencias objetivas, se ha creado un incentivo financiero poderoso que castiga la destrucción y premia la conservación del medioambiente.

 

El problema de la minería ilegal

La minería de oro en la Amazonia representa uno de los desafíos más complejos debido a su naturaleza destructiva y su impacto duradero en el ecosistema.

A diferencia de la tala, la minería no solo elimina la cobertura forestal, sino que altera fundamentalmente la geografía de la región. 

Un estudio de EOSDA, analizó mediante imágenes de satélite en tiempo real la situación en Itaituba, en el estado de Pará, comparando datos de 2017 y 2022 mediante el índice NDVI, que mide la densidad y el verdor de la vegetación.

Los resultados fueron contundentes: en solo 5 años, más de 66 hectáreas fueron deforestadas en esa área, y otras 50 hectáreas acabaron con suelo desnudo como consecuencia directa de la contaminación del subsuelo y las aguas freáticas de una mina existente que no creció en tamaño durante este periodo de tiempo.

La minería provoca un crecimiento excesivo de algas alrededor de las piedras submarinas del río Tapajós. Análisis: Índice NDCI (Índice de Clorofila de Diferencia Normalizada) en la plataforma EOSDA Crop Monitoring. Fuente: EOS Data Analytics 

Comparación satelital del índice NDCI en el río Tapajós que muestra crecimiento excesivo de algas asociado a la actividad minera
La minería provoca un crecimiento excesivo de algas alrededor de las piedras submarinas del río Tapajós. Análisis: Índice NDCI (Índice de Clorofila de Diferencia Normalizada) en la plataforma EOSDA Crop Monitoring. Fuente: EOS Data Analytics

El análisis satelital también tuvo en cuenta el río Tapajós, donde se descubrieron proliferaciones de algas en zonas rocosas, provocadas por el vertido de aguas residuales de las operaciones mineras. Estas algas bloquean la luz solar y consumen el oxígeno disponible para la vida acuática, agravando aún más la contaminación generada por el mercurio.

Este tipo de acciones no solo afectan al medioambiente, también a las comunidades indígenas locales; de hecho, estudios científicos han determinado que la práctica totalidad de los Munduruku presenta niveles de mercurio en el organismo por encima de los límites considerados seguros.

 

Resultados tangibles y proyecciones para el futuro

La convergencia de estas herramientas tecnológicas y una voluntad política renovada está dando frutos históricos.

Los datos más recientes del INPE revelan que, entre agosto de 2025 y enero de 2026, la pérdida de bosque sufrió una reducción drástica del 35% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Esta tendencia a la baja es la más significativa registrada desde 2014 e indica que las políticas de tolerancia cero están funcionando.

El análisis constante de imágenes satelitales en tiempo real ha permitido que el Ministerio del Medio Ambiente fortalezca la fiscalización y la cooperación con los municipios.

Si estas tendencias se mantienen y los sistemas de alerta continúan evolucionando, 2026 podría marcar el año con la tasa de deforestación más baja desde que comenzaron los registros oficiales en 1988, consolidando el papel de la tecnología satelital como el pilar fundamental para garantizar la supervivencia de este vital ecosistema.

 


Sobre el Autor

Kateryna Sergieieva es Doctora en Tecnologías de la información y cuenta con 15 años de experiencia en teledetección.
Es la científica responsable del desarrollo de tecnologías de monitorización por satélite y detección de cambios en las características de la superficie.
Kateryna es autora de más de 60 publicaciones científicas.
Es científica senior en EOSDA. Su especialidad es el desarrollo de tecnologías para la monitorización por satélite de paisajes naturales y artificiales y la detección de cambios en la superficie.
Y es experta en el análisis del estado de las zonas mineras, las tierras agrícolas, las masas de agua y otras características basadas en datos espaciales multicapa.

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